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Bajando Loma o "de culo pal estanco"...



Cada día trae su afán. Y al parecer el de nuestra muy querida institución del conocimiento urge por soluciones inmediatas. En esta oportunidad la coyuntura le apuesta a una construcción de futuro, a un mundo posible, a una revelación metafísica que oriente el camino descampado que la Universidad de los Llanos resolvió tomar ya por decisión autónoma, ya por inercia, ya por (es necesario decirlo claramente) capricho de sus directivas y mutismo de su propia comunidad académica.


Celebrando que Unillanos cuente con un nuevo refugio para propalar pensamientos autónomos, ojalá críticos, leí con atención lo publicado en Septiembre en Nadir Llanos y me quedaron sonando las palabras, un tanto mordaces – pensé al principio- del profesor Otto Gerardo Salazar en su columna sobre el “Rabo de Burro” (Nadir Llanos, Sep. /2015) En relación con la aparición de un sinnúmero de egresados compitiendo por los puestos de elección popular aquí y acullá; ávidos del menú de cargos públicos. Se preocupaba el articulista por la proliferación de egresados candidatos con escasa formación: sin que se hubieran destacado como pensadores, profesionales o como científicos, -apenas descollantes en la astucia clientelista y sagaces lagartos de varios tonos miméticos, pensé yo-.


No pasó mucho tiempo cuando debimos asistir al espectáculo un tanto grotesco, por decir lo menos, en un ambiente universitario, de campañas muy conspicuas para elegir al representante de los egresados al Consejo Superior Universitario, materializadas en el evento convocado por la universidad que significó la participación de varios miles de graduados: una particular procesión de votantes, lo que sin duda es un gran éxito democratizador; cientos de ellos se movilizaron a sufragar, y efectivamente, se eligió un representante con todas las de la ley. Contrasta ese fervor “democrático” con la participación de los mismos egresados en los Consejos de las Facultades o en las discusiones sobre calidad y evaluación del desempeño de las profesiones, o la conformación y consolidación de organizaciones científicas, o de redes de análisis de los problemas regionales, en las que casi siempre brillan por su ausencia o al menos, no concurren con tan motivado ímpetu. Otro observador diría que la representación ante el consejo superior se ha tornado en un cargo de enorme importancia política que mueve el interés de los egresados de manera categórica, acentuando su pertenencia unillanense, los egresados literalmente “apropiándose” de la institución...


Alguien acotó que el mentado Rabo de burro también recibe el nombre del Rabo de zorro mientras un graduado egregio que ha representado varias veces a los suyos en el CSU, experto en campañas y curtido en candidaturas que según dicen las noticias, en algún momento fue candidato uribista a no sé qué, y ahora en alianza con Cambio Radical -lo cual no parece cambio alguno- pudo “coronar” el liderazgo que empezó a forjar en nuestro Consejo Superior de la Unillanos al ser elegido Alcalde de Villavicencio. Señalándoles sin duda a través de su ejemplo una senda de liderazgo a los demás. Pensaba que debemos aguardar los frutos de su gestión para saber si es más de lo mismo, si el sello unillanista hace diferencia en tan importante puesto de la administración pública.


En esas elucubraciones estábamos cuando alguien puso sobre la mesa la pregunta sobre los escasos análisis críticos sobre la manera como se manejan las representaciones en el CSU: de los egresados, los gremios, los ex-rectores, etc., el interrogante de por qué se han vuelto tan importantes para las fuerzas políticas y tan poco trascendentes para la construcción de una auténtica Universidad, con mayúscula. Si la autonomía no daría la oportunidad en época de reformas de discutir nuevos arreglos de la manera como se delega y se maneja el poder en los órganos de dirección, ¿por qué sólo son atractivas las representaciones en el CSU?, será que es necesario pensar en dejar a los egresados apenas como consultores y no como cogobernantes en la Unillanos…


Cavilábamos la cuestión cuando detrás de tan buenas noticias se vinieron otras, que tal vez estén relacionadas; V.g. el asunto tan mediático de la última semana: “La capital del Casanare terminó con la deshonra de haber elegido a un político que está en estos momentos detenido: Jhon Jairo Torres, capturado esta semana por la Fiscalía y actualmente recluido en La Modelo, ganó las elecciones en Yopal casi doblando a su más inmediato rival. Torres, que está acusado de lesiones personales, fraude a resolución judicial y urbanización ilegal (por la ciudadela La Bendición, que precisamente le da el nombre al movimiento político con el que recogió firmas), podría terminar gobernando desde la cárcel, ya que hasta que no haya una condena habría un encargado designado por su partido mientras él siga preso” Dice el portal La silla Vacía.

Que hubo un factor ‘Jhon Calzones’ en la victoria Uribista en Casanare: El Centro Democrático sólo ganó un departamento en todo el país: Casanare, un bastión uribista donde el partido del ex presidente barrió en las tres elecciones del año pasado. “Aunque el ex presidente Álvaro Uribe hizo seis viajes al departamento e hizo recorridos puerta a puerta en varios municipios, su candidato, Alirio Barrera, recibió -al igual que el año pasado- una manito importante del detenido mecenas de Yopal. Se trata del confeso urbanizador ilegal alias ‘Jhon Calzones’, que acaba de ser elegido próximo alcalde de Yopal a pesar de estar en la cárcel y al que el Centro Democrático le negó el aval. Como contó La Silla, hace un año el propio Óscar Iván Zuluaga dijo que ni él ni el uribismo tenían “interés alguno” en que Torres “participe en nuestro proyecto político”. Pero desde febrero Torres anunció públicamente su apoyo por Alirio Barrera, un domador de caballos sin ninguna experiencia política que hizo campaña con la frase “de la silla del caballo a la silla del Gobernador”. Ver:(http://lasillavacia.com/queridodiario/el-factor-jhon-calzones-en-la-victoria-uribista-en-casanare-52250)


Otras versiones dicen que esto es un afloramiento apenas de la envidia que le tienen los políticos tradicionales a los políticos emergentes; empresarios deprendidos que apuestan a apoyar a los pobres. Por ejemplo con proyectos de vivienda. Unos usan el programa estatal, y otros, como Jhon Calzones ¿por qué no puede promover uno con billete privado?... Dicen los que saben en este caso, si cada casa vale 35 millones de pesos (menos de lo que vale una Vivienda de Interés Prioritario) Torres tendría el músculo financiero para prestar 105 mil millones de pesos a 12 años, solo en la primera etapa de su proyecto. Y eso sin contar con la plata que necesitó para comprar el terreno y haberle puesto servicios públicos a toda esa primera etapa. La primera de las tres etapas del proyecto planea construir 3.000 casas de 90 metros cada una. Los compradores pagan cómodas cuotas mensuales de 300.000 pesos durante un poco más de 12 años, lo que le daría al proyecto ingresos de 900 millones de pesos mensuales y, en total, de casi 130 mil millones de pesos solo por esa primera etapa. “Es un negocio redondo, mejor que el narcotráfico”, le dijo una persona que lo conoce a La Silla Vacía. Otros dirán que mucho va de John Calzones a Vargas Lleras y viceversa.


Será que no podemos diferenciar el rabo de zorro o el rabo de burro, me preguntaba leyendo a doña Cecilia López Montaño (El Espectador 28-10-2015) ¿Qué le pasó al electorado colombiano de parte del país que respalda esta horrorosa forma de hacer política? A todo nivel, se perdió el valor real de la política. Lo colectivo, lo público, el bienestar general quedaron enterrados y fueron suplantados por ese individualismo cortoplacista, egoísta, sobre todo de quienes a conciencia saben que han contribuido a que esta profesión se deteriore de esta manera. La política en Colombia se convirtió –con honrosas excepciones– en el refugio de muchos inescrupulosos, donde cada vez más llegan los malos y se ‘queman’ los buenos. Lo destacable son cosas realmente vergonzosas: candidatos elegidos que jamás tendrían la más mínima posibilidad en una sociedad que tuviera algún respeto por sí misma, no solo por actos corruptos, sino por su poca preparación para manejar un departamento, una pequeña ciudad, una asamblea departamental o un concejo municipal. Ríos de dinero cuya procedencia es cuestionable, bien porque viene de actividades ilícitas… Ante la dudosa calidad de muchos de los postulados para estos cargos, hoy algunos de los ya elegidos reciben la noticia en la cárcel.


Ojo que los columnistas, los analistas televisivos, la Silla Vacía y otros, han empezado a hablar de nosotros: los llaneros, los orinoquenses. Pero solo asistimos a las noticias como espectadores alelados y no atinamos a profundizar ni en las preguntas, ni en las respuestas. Detrás de esas prácticas, de ese desdibujamiento de los partidos políticos, de esas microempresas para todo tipo de elecciones, de ese “pragmatismo” de los electores, estará un sistema educativo, una cultura, unas representaciones psicoafectivas, una mano ajena que nos manipula, unas semillas de rabo de burro o de hopo de zorro que hemos sembrado… Si nuestra autonomía universitaria no da para cambiar las prácticas internas ¿dará para influir o intervenir en la sociedad Orinoquense mediante nuevas prácticas centradas en una ética pública? ¿Cuándo serán de nuestra incumbencia “académica” humanística, socioeconómica, estos y otros asuntos?



Pedro René Eslava Mocha

Profesor Asociado Universidad de los Llanos





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