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PRESENTACIÓN



La industria politiquera, clientelista y escolar (fábrica de títulos que no titula los méritos, pues no le interesa formarlos) apuesta decidida y fanáticamente por fortalecer la lógica natural, el darwinismo social, gestionando la producción y reproducción de realidades totalmente antípodas a la altivez y a la excelencia expuestas en la bella conclusión de Pablo Neruda: “Tengo una conciencia tranquila y una inteligencia intranquila”.


La regulación cultural primaria que ella gestiona desemboca en “conciencias intranquilas con inteligencias tranquilas”, adaptadas y “felizmente” resignadas a las realidades paupérrimas, virtuales y reales, en las que se desenvuelve, encontrando en la cultura de la simulación, una aplicación del certero pensamiento Nietzschano: “Soportamos más fácilmente la mala conciencia que la mala reputación”.


Se generan y multiplican órdenes improductivos que obligan la cultura del atajo, de la trampa, como parte de la gran hidra de la corrupción evidenciada de manera vergonzosa en las elecciones del 25 de octubre, en la que la industria politiquera manipuló a diestra y siniestra “las conciencias intranquilas con inteligencias tranquilas” de la colombianidad, las cuales, no obstante, se fabrican una imagen de gente decente, justa y coherente.


Se convive con miles de muertos producidos a manos de la motosierra y artefactos afines, con millones de ilegalidades legalizadas, henchido el orgullo, pues terminan convertidos en los grandes prohombres y las grandes damas de la historia patria, toda una realidad virtual, montada inescrupulosamente a punta de astucia fina. La lógica criminal lavada y bendecida en las grandes dignidades del estado, pues, ante todo, hay que cuidar la reputación


La industria escolar, de la violencia, de las TIC(RCN y CARACOL, a la cabeza), de la salud, la politiquera, etc., produce y reproduce una regulación cultural primaria, en la que se forma la mayoría de la población colombiana, amplificando las consecuencias del diagnóstico hecho por N. Gómez Dávila: “La educación moderna entrega mentes intactas a la propaganda”.


Todo ello configura un dispositivo cuyo propósito esencial es empobrecer integralmente el cerebro individual y colectivo de la mayoría de los colombianos, de la mayoría de la comunidad educativa de la Universidad de los Llanos para que terminen interiorizando el interés de la elite mezquina que lo regula. El esclavo haciendo el interés del amo, muriendo en vida, procesando la información y el entretenimiento basura, realidad expresada con precisión de relojero por T.S. Eliot: « ¿Dónde está la Vida que hemos perdido viviendo? ¿Dónde está la sabiduría que hemos perdido en conocimiento? ¿Dónde está el conocimiento que hemos perdido en información?»


“A pesar que el diagnóstico sobre la salud de Unillanos revela un SIDA altamente nocivo y pronóstico reservado, así como se ha hecho gavilla para precisarlo y profundizarlo, la esperanza puede enganchar a su comunidad educativa en un esfuerzo, no menos titánico, de construir el tratamiento y, por la voluntad de poder de su incipiente mayoría de edad-responsabilidad, aplicarlo con especial severidad y rigor, para ir desestructurando el terrible mal que la aqueja e ir estructurando una salud vigorosa, productiva y sabia”. (http://www.nadirllanos.com/html/Articulo_13.html)


Algunos indicadores de la Universidad de los Llanos, en octubre de 2015, revelan que su comunidad educativa está haciendo un esfuerzo valioso, gracias a sus incipientes y modestos acumulados productivos (mayoría de edad-responsabilidad), en el contexto del orden improductivo, propio de la industria politiquera y escolar, que la hegemoniza, cerrando gradualmente la caja de Pandora para conservar y nutrir la esperanza.


La elección de los representantes de los profesores y de los estudiantes al Consejo Superior de la Universidad de los Llanos, del Decano de la Facultad de Ciencias Agropecuarias y Recursos Naturales, validan el especial cuidado que su comunidad educativa está haciendo de la esperanza, en un momento en que los males de su dolencia esencial, la industria politiquera, clientelista y escolar, se ha extendido a lo largo y ancho de su cuerpo, destruyendo su sistema inmunológico formal, quedando, apenas, una débil pero valiente reserva en la estructura defensiva informal de mayoría de edad-responsabilidad que la honra.


Pero dicha honra puede también desaparecer si la esperanza que permanece en su caja de Pandora no se traduce en lucidez, valentía y disciplina laboriosa y persistente.


Para que la esperanza se traduzca en lucidez, valentía y disciplina laboriosa y persistente, no se puede perder de vista que la lógica biológica, natural, a la que le es inherente el darwinismo social de la prevalencia del más fuerte (la elite mezquina que ha controlado la nación colombiana durante más de 500 años) sobre los más débiles, sitúa a la comunidad educativa de la Universidad de los Llanos en la pre-modernidad, en los tramites feudales propios de la industria politiquera y escolar.


Que, por tanto, corresponde enfatizar el desarrollo de la transnaturaleza (Botero, 2004), de la cultura, con base en la estructura defensiva informal de mayoría de edad-responsabilidad con que cuenta la Universidad de los Llanos.


Poner el acento en desarrollar y consolidar la transnaturaleza, la cultura, implica pensar y urdir un plan, un decálogo, en fin, una hoja de ruta que oriente gradualmente, sin maximalismos, el quehacer informal, académico y administrativo, de la comunidad educativa de la Universidad de los Llanos, cruzándolo sinérgicamente, con las realidades formales productivas y coherentes, existentes, a pesar de su orden improductivo y clientelista.


Dicha carta de navegación debe gestionar una realidad real cultural contraria a la que produce y reproduce la industria escolar y politiquera, desembocando en individuos y colectivos con conciencias tranquilas e inteligencias intranquilas, en ordenes productivos, en suma, en una regulación que activa los cerebros individuales y colectivos, enriqueciéndolos integralmente.

La neurociencia es diáfana al señalar cómo, a través de una disciplina laboriosa, de persistencia, los cerebros de los individuos, y por tanto, de los colectivos, mejoran su capacidad y consistencia física, organizativa y re-organizativa; activar el trabajo persistente del cerebro en la ciencia, la filosofía, la sabiduría comunitaria, el arte, lo fortalece integralmente, hace su inteligencia intranquila, productiva, para pensar y hacer bien las cosas. (Llinas, 2008).


El cerebro activado, individual y colectivo, con base en un plan inteligente, selecciona y trabaja disciplinadamente la información, la convierte en conocimiento, usa este último para vivir bien, cometiendo sabiduría; al colocar la información, el conocimiento, la tecnología, etc., al servicio de la vida, se la enaltece y se la enriquece integralmente, y con ella, al cosmos todo


Para urdir la hoja de ruta que estructure una cultura política, productiva, de inteligencias intranquilas, crítica con la propaganda y la realidad en general, sabia, de mayoría de edad-responsabilidad, enriquecedora de la vida del hombre y de su medio ambiente cósmico, es bueno examinar con lupa, la anécdota de Sean Connery:


“Hay una cosa que me cambió la vida –aseguró Connery– y fue que a los cuatro años aprendí a leer. En ese momento entendí que yo era igual a todos los hombres y que podía hacer lo mismo que habían hecho científicos, filósofos, religiosos y jefes de Estado, porque ya tenía la herramienta más poderosa a mi alcance: el lenguaje”. (http://www.cronica.com.mx/notas/2011/569029.html)


Dentro de la trampa que se tiende a sí mismo el zorro humano, hay dos engaños especialmente nocivos, producto de su tendencia a la idealización mitificadora con los que ha convivido hasta ahora, sobre todo, con la llegada del siglo de las luces y del positivismo democrático: la educación y el pueblo como abstracciones divinas.


La industria escolar, por ejemplo, en Colombia se ha especializado en enseñar a leer y escribir sin que sus estudiantes comprendan lo que leen y lo que escriben, formando los embriones de las conciencias intranquilas y las inteligencias tranquilas, de las mentes intactas a la propaganda que, además, de hacerse esclavas, menores de edad cultural, interiorizan y hacen el interés del amo. Se aprende a leer para consolidar la esclavitud. En ese sentido, termina siendo peor el remedio que la enfermedad.


El infante que aprendía el arte de sus padres y no era alfabetizado, antiguamente, antes de la prevalencia de la escuela, de la divinización del leer y el escribir, formaba mejores capacidades para supervivir que los miles de bachilleres, especialmente, de los sectores pobres, que aunque saben hacerlo, no tienen un arte de supervivencia y terminan en el crimen organizado de estratos cero y uno.


Por supuesto que aprender a leer y escribir es necesario, pero no es suficiente: es decisivo aprender a leer y escribir comprensivamente y a usar el conocimiento que se va formando para vivir bien, para ser sabios.


En el mismo sentido esta la divinización de las masas: “la voz del pueblo es la voz de Dios”. Hay unas gramáticas redentoras que homologan al pueblo con la sabiduría, con la perfección divina. Pierden de vista que el pueblo es aritmética elemental: si la mayoría de individuos del pueblo divinizado son esclavos, menores de edad cultural, entonces, ese pueblo es, también, esclavo. Nada distinto se puede decir de una comunidad educativa.


Si la mayoría de los individuos de una comunidad educativa determinada son esclavos, entonces, hay que empezar por reconocer que ella también es esclava, partir de esa realidad y no idealizarla.


Re-conocer dicha realidad es necesario pero no suficiente: es fundamental complementar a Neruda cuando se refiere, idealizándolos, al pueblo y a las letras, realizando una crítica severa, desmitificadora.


Para que los individuos del pueblo, y por tanto, el pueblo mismo, sumen, tengan una conciencia tranquila y un inteligencia intranquila, sean sabios, es necesario que, además de aprender y leer, comprendan aquello que leen y escriben, convirtiéndolo en conocimiento útil bien usado, es decir, en sabiduría.


En suma, la carta de navegación que urda las estructuras informales y formales productivas, de mayoría de edad-responsabilidad, debe unir la “conciencia tranquila y la inteligencia intranquila” de Neruda con la sugestiva y altiva invitación de Alfonso Reyes:


“Cada uno debe buscar a América dentro de su corazón, con una sinceridad severa, en vez de tumbarse paradisíacamente a esperar que el fruto caiga solo del árbol. América no será mejor mientras los americanos no sean mejores. [...] El fárrago, el fárrago es lo que nos mata. Al mundo no debemos presentar canteras y vetas, sino edificios ya hechos”.


Dentro de esa búsqueda de las inteligencias intranquilas, se presentan los esfuerzos académicos de los profesores Carlos Alberto Ortiz Gutiérrez y Pedro René Eslava.


El ensayo del profesor Ortiz se embarca en reflexionar el sentido del maravilloso mundo de las matemáticas. El del profesor Eslava representa una aproximación comprensiva y crítica sobre las lógicas concretas propias de la gran industria de la “Escuela” y la “Política”.


Tales esfuerzos, de gran valor, se constituyen en insumos para proseguir el difícil y estimulante reto de fraguar el plan, el decálogo que oriente la construcción de universidad, sin comillas, en la “universidad” de la media Colombia.



Alfonso Morales Romero

Coordinador grupo de estudio Certezas y Dudas





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